“Las palabras son el instrumento esencial de tratamiento anímico”.
Sigmund Freud (1890)
El
Psicoanálisis como método clínico ha sido eficaz cada vez que se
han podido establecer las condiciones suficientes para abrir un
espacio que se define por las coordenadas de la palabra y de
quien escucha.
Atendiendo a que el espacio se organiza por la palabra y la
escucha (condiciones necesarias), un tratamiento podrá ser
posible de manera virtual y/o presencial (condiciones
contingentes) como dos vías para abrir el espacio de la realidad
psíquica por la que cursa la experiencia de un psicoanálisis.
¿Qué diferencia al Psicoanálisis de otras terapéuticas?
El
Psicoanálisis es una clínica para el tratamiento de los
diferentes modos en que se presenta el padecimiento subjetivo.
Dicho padecer lo aborda el Psicoanálisis con base en un
descubrimiento sin precedente en todas las terapéuticas tanto
pasadas como actuales. Su mayor diferenciación teórica y clínica
es haber situado que no hay dos padecimientos iguales, que el
modo de sufrir está hecho de lo más singular y que la forma que
toma el malestar no es algo a corregir, readaptar, quitar,
extirpar o reeducar (todas formas actuales de tratamiento vía
las neurociencias, las terapias cognitivo-conductuales o algunas
prácticas de la clínica psiquiátrica). El Psicoanálisis abre a
una clínica por la cual, cada uno, será tratado con su
particular manera de sufrir como modo de “entre-decir” con su
padecer.
El Psicoanálisis habilita una clínica de la singularidad que
hace excepción a todos los modos de universalizar el
padecimiento. Por ello, la única terapéutica que pone lo
singular por delante de toda universalidad es el Psicoanálisis
como clínica para volver a dar cita a que hable lo que nos
habita en una diferencia radical.